Beatriz Hernández
XALAPA, VERACRUZ. — En un acto de equilibrio financiero y compromiso con la economía familiar, el sector gastronómico de Veracruz ha lanzado un mensaje de estabilidad: no habrá aumento de precios en el menú durante la próxima temporada vacacional. A pesar de enfrentar una "tormenta perfecta" de inflación y desastres ambientales, los restauranteros han decidido absorber los costos para garantizar que las mesas veracruzanas sigan llenas.
Sergio Rafael Santos Bonfil, Presidente del Consejo Gastronómico Veracruzano, confirmó que los establecimientos mantendrán las tarifas fijadas desde agosto del año pasado. Esta decisión representa un esfuerzo monumental para el sector, que actualmente lidia con incrementos de hasta el 400% en insumos básicos como el limón, cuyo costo por caja se ha disparado de 150 a 700 pesos.
"Vamos a aguantar lo más posible. Sabemos que el incremento en la gasolina impacta en todo, pero nuestra prioridad es mantener la estabilidad para el comensal", afirmó Santos Bonfil.
Ante un golpe ambiental: Petróleo y escasez de mariscos
El compromiso social de los restauranteros se pone a prueba ante una crisis externa: el derrame de petróleo en la zona de Alvarado. Este desastre ecológico ha paralizado la pesca en áreas clave, provocando un encarecimiento de hasta el 50% en los mariscos, justo en el pico de la Cuaresma.
A pesar de que Alvarado es el principal pulmón de suministro para el estado, los empresarios locales buscan alternativas para no trasladar este sobrecosto al cliente final, protegiendo así el derecho de las familias a disfrutar de la gastronomía regional sin que esto represente un lujo inalcanzable.
La estrategia no solo es de contención, sino de esperanza. En la capital, se espera que la promoción turística encabezada por el ayuntamiento de Daniela Griego Ceballos posicione a Xalapa como el refugio predilecto para los visitantes. El sector confía en que el volumen de ventas durante los días santos compense los estrechos márgenes de ganancia provocados por:
El alza en combustibles y servicios.
La inflación acumulada en verduras como el tomate y la cebolla.
Los ajustes derivados del incremento al salario mínimo y las nuevas jornadas laborales.
Más allá de la cocina, esta postura busca proteger el sustento de miles de familias. El sector de alimentos y bebidas es el mayor empleador a nivel nacional, abarcando desde pequeños emprendimientos familiares hasta grandes establecimientos.
Con 27 delegaciones activas desde Coatzacoalcos hasta Perote, el Consejo Gastronómico advierte que mantener las cortinas abiertas es una misión social. "Si los costos siguen subiendo y no hay condiciones, muchos negocios podrían verse obligados a cerrar", concluyó el representante, haciendo un llamado implícito a consumir local para sostener esta cadena de bienestar.







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